Alehop. Salto al vacío

Marina de Arrecife (Lanzarote, Islas Canarias), a la altura del islote de Fermina. Un quinto piso. El sol se marcha barriendo la terraza con luz amarilla. Una mesa de trabajo redonda. Una silla de Ikea. Sobre la mesa:  grafitos, capsulas de huevos Kinder, una vela, piedras recogidas en una playa.
Interior. Un apartamento de 60 metros cuadrados. Una pared vieja, vestida con una Alicia de Carroll versionada por Bansky y un Atchen Pounapal. Una tele Samsung de 40 pulgadas emite en directo el primer salto de un hombre desde la estratosfera. Se llama Felix Baumgartner y es paracaidista austriaco. Ha ascendido 37.204 metros en una cápsula financiada por Red Bull. La panorámica nos enseña la curvatura de la Tierra: suave, azul y vaporosa.
Los comentaristas de Teledeporte ponen adjetivos a los instantes previos al salto. Silencio. “Guau”, “increíble”. Cae una pequeña cascada de hielo en polvo. “Terrific”, “no sabría que decir”… Comprobación de paracaídas. “Quiero irme a mi casa”.  Y por fin, el paso hacia el vacío.
Cae como una miga de pan y supera el récord que Joe Kittinger marcó en 1960 con muchas menos garantías tecnológicas.
Tras una caída libre de congoja y vueltas tendentes a infinito, toma tierra en Nuevo Méjico. Los espectadores se desperezan. Uno dice que es el anuncio de Red Bull con mayor presupuesto de la historia. Otro se emociona, pero sin que se note mucho. Cada cual interpreta la dimensión de lo que acaba de ver.
Sólo en Youtube, más de 8 millones de personas han visto el salto. Pero otros eligieron playa o el partido de baloncesto. Perros, siestas,  roiboos y cafés. A mi me pilla comprando el dominio de esta web.
Bienvenidos. 🙂
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