“Soy una especie de trobapsiquiatra”

FOTO-NUEVA-2013-600x496
Tu música tiene algo de acuarela: es espontánea, difícil de controlar, transparente, muy honesta y no deja de evolucionar…
Nunca lo había pensado así, pero es una buena analogía, sí señor. Gracias.
¿Cómo afrontáis cada concierto? 
Afrontamos los conciertos con respeto por lo que vamos a hacer. O quizá debería hablar en singular más que por todos, porque yo soy un poco supersticiosa y los demás no. Los días que no nos oímos, o no estamos inspirados, bueno, se ha de tirar de tablas. Pero es algo que no me gusta hacer, prefiero conquistar la dificultad y acabar disfrutando, caiga quien caiga.
La primera vez que vi la luz de Lanzarote desde el avión me sentí apunto de aterrizar en otro planeta”. ¿Cuánto te influye el entorno a la hora de componer o de interpretar? 
Mucho. El entorno hace conmigo lo que quiere. Lo primero que hago al llegar a una sala es decirle al técnico de luces que por favor no use colores fríos durante el concierto. El campo me hace sentir bien, y suelo escribir canciones más libres cuando estoy en un entorno más natural que en la ciudad, donde mi música se vuelve más rígida y más agresiva.Tengo muchas ganas de aterrizar de nuevo en Lanzarote y ver esa luz que tanto me impresionó hace diez años.
¿Cómo conociste a David, Luque y Óscar? ¿Cómo fueron los inicios de la banda?
Conocí a Luque en lo que él y su pandilla (la JAR: jardineros de alto riesgo), llamaban “La Casa Vieja”. Acababa de empezar a tocar el bajo, y no se me ocurrió que pudiera acabar tocando con él, porque por entonces yo tocaba con uno de los mejores bajistas de Mallorca y Luque a duras penas tocaba Sweet Child of Mine. Luego me mudé a Barcelona y conocí a David, empezamos a tocar los dos solos porque no había manera de encontrar un bajista. Al cabo de un año, Luque se mudó a Barcelona también. Cedí ante su insistencia y entró en la banda, cosa de la que nos arrepentimos mucho David y yo al principio, ¡pobre Luque! Era novatísimo, pero hicimos bien en perseverar; no hay más que verle. Oskar entró de suplente de Xarim, que grabó el tercer disco, y ahora tenemos al gran Rubén Martínez, hermano de David, supliendo a Oskar y dándonos su toque mágico.
Los periodistas siempre (pero siempre, siempre) subrayamos tus heterogéneas raíces familiares y tu nomadismo (mallorquina con padre macedonio multi-instrumentista, madre andaluza y abuela sevillana “de armas tomar”, residencia en Nueva York, Barcelona, Suiza…) ¿Cómo influye la diversidad en tu música?
Creo que me hace inmune a las palabras “bandera”, “raíces” y “estilos”. Soy libre de robar del tipo de música que más me guste, sea española, árabe, irlandesa o americana, porque yo no soy de ningún lugar en particular.
¿Cuál es tu primer recuerdo musical de la infancia?
Estar absorta en primera fila, en una silla de plástico, en un concierto de mi padre.
¿Qué cambio percibes desde Kradiaw hasta Thank you for the boots? ¿Te pasa como a algunos artistas que sienten cierto rechazo por sus primeros temas?
Sentí rechazo, pero he hecho la vuelta completa y ya no es así. Entiendo quién era y qué quería cuando hice esos primeros discos. Entiendo el viaje que he hecho disco a disco y el momento que relataba cada uno. Creo queThank you for the Boots es una versión no crispada de Kradiaw. En Kradiaw tenía 20 años y la cabeza llena de personas que podía ser, y ahora me permito ser sin más.
Piano o guitarra. ¿Qué instrumento te seduce más para escuchar y cuál te gusta más para tocar?
Hombre, para escuchar, depende mucho de muchas cosas. Disfruto más tocando el piano, porque lo domino mejor. Lo que tengo tocando la guitarra es sello, ¡sello por limitación!
¿Te quedaste con ganas de más encargos después de la experiencia con Desaparecer? ¿Qué realizador te gustaría que te llamase un día de estos para encargarte la BSO de su próxima película?
Sí, Desaparecer fue una experiencia increíble. Luego fue Forests, otra obra de Calixto [Bieito], y ahora ando con un proyecto que todavía no puedo anunciar en el que seré solamente compositora y directora musical; no actuaré. Me apetece muchísimo estar detrás de los focos. En cuanto a cine… Bigas Luna. Entiendo lo que hace y sería genial contribuir.
Tienes una voz que puede ser mariposa y desgarro . ¿La cuidas  con técnica y entrenamiento, o es fruto de la intensidad del momento?  
Descuido mucho mi voz, soy muy perezosa con ella, incluso para calentar. Es un regalo de la naturaleza que yo no he hecho por merecer.
¿A qué te hubiese gustado dedicarte, de no ser música?  
Me hubiera gustado estudiar para guarda forestal. Ayudar en granjas alrededor del mundo y adquirir conocimiento para tener la mía propia y dedicarme al campo. Vaya, me parece un planazo. Estudié Bellas Artes, así que también estaba la posibilidad de dedicarme a la pintura, pero siempre ganó la música.
¿Tocas para alguien, o simplemente tocas?
Toco para mí a veces, para alguien otras, y a veces para muchos. Hay que evitar la rutina como sea.
¿Qué te inspira, qué te mueve a componer?
Las personas que me extreman. Hay gente que me fascina, hay personas que me gustaría borrar del mapa por mezquinas, otras tan buenas que me hacen sentir una gran ternura, o melancolía, otras que me generan una curiosidad infinita o una admiración maravillosa, y siempre son ganas de entender mejor cómo funciona nuestra mecánica humana. Soy una especie de trobapsiquiatra de pacotilla.
¿Cómo es tu proceso creativo?
Llevo… 17 años escribiendo música (uf, me acabo de sorprender), así que intento hacer siempre cosas distintas para no quemar el proceso. Así un día empezaré por los acordes y encontraré dentro de mí algo que tenga que ver con el estado de ánimo que plantean estos acordes, o me dejaré guiar por un concepto, que creo que es una manera muy limpia de trabajar de cara a un álbum. Y etcétera… hay mil maneras.
Hace años, entrevistamos a un artista especializado en land art. Estaba tirado en un aeropuerto. Lo sentimos por él. Pero él no lo sentía nada por sí mismo. Nos dijo que tenía suficientes años para saber que no iba a leer todos los libros que quería leer, ni visitar todos los sitios que quería ver.  ¿Cómo afrontas tú el tiempo?
Bueno, es duro pensar que no volveré a tener 18 años para estudiar para guarda forestal. Pero en el fondo sabes que tienes que cooperar con el tiempo, porque si no lo haces eres infeliz. Así que pienso “bueno, ¿cuándo puedo irme a los Pirineos?”, y miro mi agenda, y la manipulo de cara a aquello que me hace ilusión hacer. Porque estas fantasías, que a priori pueden parecer tontas, lo son todo.
Creo que hay que probarse todos los trajes de la tienda y reírse de lo mal que te quedan algunos, y sorprenderse de lo bien que te quedan otros. Creo que hay que satisfacer al animal y al niño, y que estar a gusto y feliz es la gran prioridad.
La Marca España es un concepto muy utilizado por los gestores políticos del país. ¿Con qué identificas España? ¿Y cómo te está afectando lo que parece ser una crisis del sistema en toda regla?
Identifico España con podredumbre y corrupción, con una casa real mohosa y vergonzosa, con ladrones de poca monta que se han visto con una posición elevada sin merecerlo, con hombre y mujeres de poco valor moral y humano que empujan a la población a la incultura, a la pobreza y a la esclavitud.
Yo no soy española, ni mallorquina, ni catalana, ni macedonia. Soy de un paisaje, de una tierra rica, fértil, de los almendros, los algarrobos y los olivos, de las playas, de los pinos, de las personas alegres y buenas que encuentro en mis viajes, que viven su vida honradamente, según sus reglas y sin causar daño a nadie.
El sistema es completamente unilateral. España se debería independizar de España; abandonar a los políticos y a los bancos a su parlamento, sus sucursales, a su corrupción y a su deuda. Sacar el dinero del banco, dejar de pagar impuestos y asociarse en comunidades, aunque yo soy más partidaria de la guillotina. Que paguen ellos por sus maldades y no la buena gente a la que han engañado, manipulado, exprimido y expoliado una y otra vez.
Te gusta mucho la grafología. ¿Qué cuenta tu letra de ti?
Lo primero que nos dijeron es “no os hagáis autoevaluaciones”, pero de vez en cuando veo alguna cosa, como un gesto de nerviosismo, que me pega el toque. “¡Tssshhh, tú! Es hora de largarse al campo”.
¿Hacia dónde crees que evoluciona la industria discográfica?
No sé hacia dónde va. Yo sólo soy una persona que ama lo que hace… La industria es más a mi pesar que otra cosa. Lo que sí te puedo decir es que no es bueno para la cultura que sea gratis. Siento que se ha dejado de saborear la música para engullirla, ¡cuando la música es un regalo del cielo!
 ¿Te sientes libre haciendo música?
No siempre, pero esa es la meta. Normalmente la libertad, irónicamente, llega con el trabajo.Es cuando escribo y escarbo en mí cada día que tengo la soltura de decir lo que de verdad quiero decir y no un montón de paja floreada que ni me importa a mí ni a nadie.
¿Qué planes tenéis para 2013?
En resumen: sacar disco en directo y grabar disco nuevo.
Una última pregunta. Recomiéndanos cosas: un descubrimiento musical, un vicio gastronómico, un libro, un vino, un paisaje que te emocione.
Jacques Dutronc. Las patatas fritas con huevos fritos de mi madre. Un Año Pésimo, de John Fante. Me gustan los Somontano, fuertes y redondos. No me gustan los vinos ácidos. La Macedonia rural y los paisajes vistos desde el aire.

Anuncios