El Hércules del cine canario

Extra de cine, luchador, policía, carretero, futbolista, boxeador y poeta de rima rápida. La exposición Paisaje de celuloide dedica un espacio a la trayectoria cinematográfica del carismático Pollo de Arrecife.
Aquella sensual troglodita de Hace un millón de años que en 1966 corría por las lavas de Timanfaya vestida con unos escuetos cueros de cabra, la explosiva Raquel Welch, fue una de las actrices con la que Heraclio Niz (Máguez, 1929-Arrecife, 2010) compartió película. Ella le llamaba Hércules por su físico colosal (1,90 metros de altura, hombros anchos como un yunque).
Él, nacido en Las Breñitas, en el pueblo de Máguez (Lanzarote), hizo que su mujer y sus dos hijos participasen en la producción. Su hijo Bernardo interpretó al hijo de la protagonista. El mayor, Heraclio, recuerda aquello como si hubiera ocurrido hace dos semanas: “Tenía seis años y medio cuando vi a Raquel Welch… ¡Qué mujer más bonita!”. También se acuerda de que se echó a llorar porque una piedra de rofe se le coló entre la ropa y Don Chaffey (Jason y los argonautas, Pedro y el dragón Elliot…) le dio un duro para que se le pasara.
La primera producción en la que participó Heraclio fue Tirma, aquel romance conquistador que Paolo Moffa rodó en Las Palmas. Por aquel entonces (1954) el Pollo trabajaba como carretero en el muelle de Las Palmas, como tantísimos otros lanzaroteños que emigraron para emplearse en el puerto y configurar el alma del barrio de La Isleta. Su figura fornida fue su carta de presentación en la industria cinematográfica. Buscaban gente de proporciones atléticas y la suya quedaba fuera de toda duda.
Trabajando como extra en la película Hace un millón de años, rodada en LanzaroteImagen cedida por la familia de Heraclio Niz.
Después vino Alerta en Canarias, Más bonita que ninguna (interpretando a un campesino que guiaba a Rocío Durcal por las fincas de Lanzarote), Road to salinas, La playa azul, Como ser mujer y no morir en el intento y un largo etcétera que alcanza los 20 títulos, prácticamente todos los que se rodaron en Lanzarote en su época. Estuvo con Rita Hayworth, Marcello Mastroianni, Omar Sharif, participó en series de televisión y “prácticamente ejerció de Lanzarote Film Commision”, dice Mario Ferrer, comisario de la exposición Paisaje de celuloide. Cine rodado en Lanzarote, que puede verse en la Casa Amarilla hasta finales de julio.
El cineasta francés André Roy enumeraba ante la prensa el elenco de su última película (“Un americano, Bruce Kay, del tipo Burt Lancaster…”) y dejaba clara la categoría del Pollo refiriéndose a él como “artista canario”. El Diario de Las Palmas lo reconocía: “En la película intervendrán varios canarios, de ellos el más conocido es el Pollo de Arrecife”.

Los turistas lo contemplaban desde la acera, sonriente, torrefacto, impresionante, y se acercaban a hacerse fotos con él.

A Heraclio se le recuerda mucho y por variados motivos. Por sus extraordinarias luchadas, como aquella en Gran Canaria en la que barrió a siete puntales o como aquella otra en la que, estando retirado y sin entrenar, rompió la clavícula al campeón de Canarias. Eran memorables los llenazos que registraban todos los terreros de lucha de la isla cuando estaba el Pollo de Arrecife sobre la arena.
Se le conocía por hacer rimas al mismo tiempo que aceptaba desafíos y por acoger en su casa a todos los mochileros que veía por Arrecife. Aquella costumbre hizo que su mujer llamase a su propia casa La Pensión, que recibiera sinceras cartas de agradecimiento de aquellos turistas ingleses y que Guillermo Topham escribiese una crónica que alcanzó eco internacional. Todo aquello llegó a oídos del Ministro de Turismo, Manuel Fraga, que decidió concederle la Medalla al Mérito Turístico.
También se le recuerda conduciendo un Seat 600 (“¡Ahí va el pollo dentro del huevo!” le solían gritar), dirigiendo el tráfico en la boca del muelle y a la altura del Gran Hotel, comiéndose un pollo entero a dos manos en el bar Méjico… Cuentan que un chiquillo, en cuanto vio asomar su inapelable barriga, confesó haber robado un dulce de coco en un ventorrillo, durante unas fiestas de San Ginés. Heraclio le multó con unas disculpas y le compró una bandeja de dulces.
Imagen cedida por la familia de Heraclio Niz.
Era un hombre abierto que se desvivía “sobre todo por los extranjeros”. Solía decir: “Yo inglés no hablo pero me hago entender”. Bastaba un “How are you?” completado con un “very beautiful today”” y un “sun, ¿good, eh?”. Los turistas lo contemplaban desde la acera, sonriente, torrefacto, impresionante, y se acercaban a hacerse fotos con él.
Hace unos años la familia quiso editar un libro que homenajease la carrera cinematográfica del Pollo de Arrecife, pero no consiguió financiación. María González-Calimano, directora de la Filmoteca Canaria cree que Heraclio Niz “tuvo mucho más reconocimiento fuera que en Canarias”. La prensa alemana e inglesa le ha dedicado más de un párrafo. En Lanzarote dejó un extenso anecdotario y una sonrisa panorámica en la cara de quienes lo recuerdan.
[Publicado en Diario de Lanzarote. Marzo de 2016]
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