“El cambio climático es otra enfermedad más de nuestro sistema productivo”

El geógrafo Abel López, miembro de la cátedra de Reducción del Riesgo de Desastres de la Universidad de la Laguna y especialista en gestión de riesgos naturales, advierte que los efectos del cambio climático harán que Canarias sea un destino menos atractivo y seguro.

Afirma que la principal amenaza del turismo no es la COVID-19 sino el cambio climático. ¿Cómo va a afectar a Canarias?

La estacionalidad de las precipitaciones se está desplazando de los meses invernales a primavera y verano. Las temperaturas mínimas se están incrementando y tendremos noches tropicales que dificultarán el descanso. Venir en verano a un territorio que tenga más de 40ºC de forma continuada no es atractivo. Los flujos turísticos preferirán otros sectores como Croacia que tendrán mejores condiciones climáticas. Los países nórdicos ya optan por viajar a destinos próximos porque conlleva una menor huella de carbono. Es clave que Canarias cambie su modelo, ofrezca algo más que sol y playa, y se adapte a las amenazas climáticas: precipitaciones más torrenciales, menor disponibilidad de agua, más advecciones de aire sahariano, olas de calor e incendios forestales. Habrá fenómenos meteorológicos extremos y la seguridad se verá alterada. Una de las pocas oportunidades que tiene Canarias es convertirse en un destino 100% sostenible. Y eso no pasa por construir hoteles como el de Arico o el de La Tejita. 

¿Cómo se está preparando la región? ¿Qué se ha hecho y qué falta por hacer?

En cinco años no ha habido avances significativos. Se está planteando la nueva ley de cambio climático en Canarias, pero todavía no está. Tenemos las famosas declaraciones de emergencia climática que, tristemente, son meras buenas intenciones. Ni siquiera son compromisos. ¿Qué se ha hecho bien? La creación de la Agencia Canaria de Sostenibilidad y Cambio Climático en 2006, que desarrolló el plan de adaptación y mitigación. Con la crisis del 2008 se decidió paralizar todo y pasamos unos cuantos años sin avanzar, hasta que se formó el Observatorio Canario de Cambio Climático, un ente donde participamos expertos en distintas especialidades, pero que no deja de ser consultivo. 

“Una de las pocas oportunidades que tiene Canarias es convertirse en un destino 100% sostenible. Y eso no pasa por construir hoteles como el de Arico o el de La Tejita”

Una de sus batallas es que la población comprenda que el cambio climático es un problema global. Y que no es lo mismo mitigarlo que adaptarse. ¿Qué implica esto?

Canarias emite el 0,037% de gases de efecto invernadero de todo el mundo. Por muy bien que lo hagamos, el éxito no va a depender de nosotros sino del consenso internacional. En la Cumbre del Clima de Madrid hemos visto que a China, India o Brasil les cuesta mucho limitar sus emisiones. Las causas del cambio climático están muy claras y hay que trabajar por la mitigación, pero desde una perspectiva internacional.

La atmósfera no entiende de fronteras, pero ¿qué podemos hacer desde el ámbito local? 

Las entidades locales y los gobiernos autonómicos optan por lo fácil: la mitigación (cambiar la flota de vehículos, el alumbrado público…). A veces van demasiado rápido y aplican planes generalistas en municipios tan diferentes como Adeje o Getafe. La adaptación al cambio climático exige un enfoque local, porque los efectos son distintos en cada territorio. Para conocer cómo van a afectar las amenazas en cada lugar necesitamos una herramienta que todas las leyes contemplan pero que nadie implementa: las evaluaciones de riesgo. Es lo primero que tenemos que hacer. El problema del cambio climático no es de conocimiento científico, sino de voluntad. La administración debe decidir dónde invertir el dinero y cuáles son sus acciones prioritarias. Si no apuesta por esto, no vamos a ningún lado. 

“Para conocer cómo van a afectar las amenazas en cada territorio necesitamos una herramienta que todas las leyes contemplan pero que nadie implementa: las evaluaciones de riesgo”

¿Existe algún lugar que podemos tomar como modelo a seguir? 

En Canarias, Gran Canaria es la isla más adelantada, lleva años desarrollando planes de adaptación y unidades propias en su Cabildo dedicadas al cambio climático. A nivel estatal, Cataluña fue la primera comunidad con una ley de cambio climático, mejor enfocada que la nacional. Barcelona es ejemplar en movilidad sostenible y su ayuntamiento tiene un área dedicada al cambio climático. Otro referente es el País Vasco. A escala internacional, Helsinki ha implantado estrategias de adaptación porque tiene problemas con el incremento del nivel del mar, ha desarrollado un urbanismo, una movilidad y unas infraestructuras sostenibles, adaptadas a sus condiciones climáticas. Aquí estamos todavía enseñando a no tirar mascarillas a la calle. Estamos a años luz de los países nórdicos y el cambio climático no está a años luz. La cuenca mediterránea es una de las áreas que más verá alteradas sus condiciones climáticas. 

Mucha gente pensaba que la pandemia traería un cambio de rumbo, pero hoy tenemos un plan de rescate para el sector de la automoción y una inversión en i+D+I deficiente. ¿Cree que cada crisis económica refuerza el actual modelo productivo, aunque sea insostenible? 

Sí, totalmente de acuerdo. Se supone que íbamos a salir reforzados en la idea de la necesidad de un cambio de sistema, pero no. Han apostado más por el sector automovilístico que por la investigación, que era la gran necesidad que hemos evidenciado en esta crisis. Entre el 10 y el 15% del PIB del país depende del sector automovilístico, pero no podemos seguir favoreciendo la movilidad tradicional sin acotarla a las bajas emisiones. Queremos que Nissan se quede pero no hablamos de reconvertir la producción. En vez de apostar por la reconversión verde se está abriendo la veda otra vez a la construcción masiva, a aligerar los procesos de tramitación de cualquier obra y de los planes generales para paliar de forma rápida las consecuencias económicas de esta última crisis, sin pensar más allá. El cambio climático es otra enfermedad más de nuestro sistema productivo. Es un problema social. 

“El problema del cambio climático no es de conocimiento científico, sino de voluntad. La administración debe decidir dónde invertir el dinero. Si no apuesta por esto, no vamos a ningún lado”

Publicado por M.J. Tabar

Periodista.

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